José Ríos Lugo «Perdidos en su propio laberinto»

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.  Y muchas veces más…

Resulta una burla, una gran falta de respeto e insulto a la inteligencia de los venezolanos que los mismos personajes que engañaron al pueblo en 2018 asegurándoles que con la abstención: “Saldremos rápido de Maduro”. Dos años después de un evidente rotundo fracaso que ni siquiera han tenido la honestidad, la decencia, la humildad y la responsabilidad de reconocer ante ese país que engañaron, hoy con su cara bien lavada, vuelvan bañados de cinismo a solicitarnos lo mismo, que nos abstengamos.

Esa falta de respeto e insulto a la inteligencia de los venezolanos viene dada principalmente porque, al igual que lo hicieron en 2005 y en especial en 2018, no le presentan al país un plan (o varios), una ruta alternativa al voto para lograr que se concrete el anhelado cambio de los que detentan el poder en Venezuela. Solo se limitan a pedirnos que, nuevamente, nos hundamos en las arenas movedizas de la inacción, en el pozo sin fondo, en la nada que es la abstención. Porque con ella nada positivo para la lucha por el cambio se ha logrado, NADA.

Cómo se puede comprender que quienes gracias al voto llegaron al poder, a los curules de la Asamblea Nacional que hoy ocupan, participando en unas elecciones parlamentarias en 2015, SIN CONDICIONES JUSTAS, con ventajismo y abusos de poder gubernamental, con un CNE nombrado por el TSJ y donde teníamos a un solo rector de oposición en su directorio, hoy llamen nuevamente a la abstención, alegando que no hay condiciones para ejercer libremente el voto.

En qué cabeza cabe pensar que un gobierno profundamente autoritario y con marcada tendencia al totalitarismo, va a ofrecerle garantías justas, idóneas a quienes les adversan para que estos voten. Ponérselas papita pues. Eso no existe, es una fantasía más. No ha pasado en ningún lugar del mundo donde hayan existido gobiernos autoritarios, dictatoriales y/o totalitarios.

Son muchas las naciones donde hubo y aún hoy hay gobiernos autoritarios (como en Turquía),  que jamás han dado condiciones mínimas, justas, libres para que la oposición ejerza el voto, pero no obstante, los factores opositores de dichas naciones no se han rendido, no han caído en la trampa de la inacción, de la abstención absurda e inútil y por el contrario, no se han limitado solo a exigir condiciones sino que las han ido conquistando participando en todos los procesos, frente a las peores condiciones adversas y a pesar de ello han logrado triunfar. Gracias al voto masivo que supera cualquier ventajismo y trampas. Entre ellas tenemos: Polonia, Chile y recientemente Bolivia y Suriname.

Ese sector extremista de la oposición que lideran Leopoldo López, Julio Borges, Alberto Federico Ravell, María Corina Machado y Juan Guaidó tienen 21 años ofreciendo salidas aventureras “rápidas”. Desde el golpe de Estado del 2002 con Carmona “el breve”,  hasta la Operación Gedeón o “Macutazo” con Guaidó. Aventuras que solo han terminado en rotundos fracasos y como consecuencia directa de ello han atornillado más en el poder a los chaviduristas.

Esos factores extremistas por su inmenso poder económico y mediático manipulan la opinión pública a sus anchas. Construyen y destruyen liderazgos. Amenazan, hostigan y difaman a quién o a quiénes no bailan al son que a ellos les conviene.

Son perversos, calculadores, autoritarios, sin ética y profundamente deshonestos. No son mejores que los chaviduristas, en todo caso iguales o incluso peores.  Buscan desesperadamente el poder, “a como de lugar” y “a costa de lo que sea”, pero no para servir al pueblo, sino para servirse de el.

Los partidos, movimientos y organizaciones de la sociedad civil que desean un verdadero cambio en Venezuela, que no solo se limita a cambiar a los que hoy están en el poder, sino a un verdadero ejercicio de la democracia fundamentado en la inclusión, la igualdad ante la ley y en oportunidades, la diversidad de la producción que nos aleje de la dependencia petrolera y el progreso para todos producto del trabajo y el estudio. Debemos unirnos y pararles, de una vez por todas, el trote a los extremistas de gobierno y oposición que se han encargado de ir destruyendo a Venezuela en su lucha intestinal por el poder.

El reto hoy de cada organización política es mantenerse en la lucha democrática, constitucional, pacífica y electoral.  Reconectar con el pueblo, con los más vulnerables presentándoles propuestas incluyentes que representen soluciones concretas a sus principales problemas cotidianos y que logren DESPERTAR ALMAS, dar esperanza e inspirar para lograr los cambios. Es hora de que los demócratas tomen el control de la oposición que nunca debieron dejarse arrebatar. Y dejar a los extremistas PERDIDOS EN SU PROPIO LABERINTO.

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