Luis Romero: organización y liderazgo son las claves para el triunfo opositor el próximo 6D

El secretario general nacional de Avanzada Progresista, Luis Augusto Romero, considera que la nueva Asamblena Nacional que se elegirá en diciembre, para el periodo legislativo 2021-2026, será el “talón de Aquiles” del gobierno.

Romero asegura, a propósito de la convocatoria a los comicios parlamentarios para finales de este año, que procesos recientes de la historia demuestran que la caída de los regímenes autoritarios está precedida por derrotas electorales, “como ocurrió con el plebiscito de Chile en el año 89, la caída del comunismo en Polonia, con la victoria de Solidaridad, y los resultados de Violeta Chamorro frente al sandinismo”.

Las claves para ganar elecciones, alega el dirigente, son la movilización y la organización, columnas vertebrales de una política exitosa en el marco de una unidad amplia y plural, que incluye representantes de diversos sectores como el empresarial, gremial, académico, entre otros.

“Hay que bajar a las bases, establecer conexión con los liderazgos parroquiales, municipales y regionales, que son los que cuidan los votos; aceitar las maquinarias, y ejercer el liderazgo, que debe evidenciar su capacidad de convocatoria, convencimiento, dirección e inspiración, para que la gente salga a votar».

Romero insiste en que cuando se resguardan las mesas y los candidatos son la expresión de un liderazgo consistente, la oposición en Venezuela logra triunfos electorales.

El dirigente informa que exigirán la prolongación del plazo determinado para la campaña, que se fijó en apenas 14 días. Esa solicitud –destaca- la harán en la Mesa de Diálogo Nacional y enviarán una comunicación a las nuevas autoridades del CNE para que revisen la petición. “Las circunstancias de la pandemia limitan el desempeño de los factores políticos en campaña”, precisa.

Falsos argumentos
Romero advierte que pretender que existan condiciones óptimas para ir a un proceso electoral, con este gobierno, es cuando menos una ingenuidad, y que la experiencia acumulada en lo últimos años así lo indica.

“Hay un aprendizaje entre las fuerzas de oposición que hemos participado en elecciones: la trampa está en la mesa. Por supuesto, tenemos presente los abusos del poder, con los bienes públicos; pero, tenemos que garantizar las máxima cobertura con los testigos, porque las máquinas cuentan los votos que se emiten”.

Consultado sobre la designación del CNE vía Tribunal Supremo de Justicia, Romero insistió en el argumento que esgrimen los partidos dispuestos a participar en el actual proceso comicial, que las últimas tres directivas del órgano electoral han sido designadas por el Poder Judicial, bajo el “mecanismo constitucional” de la omisión legislativa.

“El CNE que condujo la elección en 2015, en la que la oposición obtuvo una victoria avasallante, fue el mismo de Tibisay Lucena, designado vía TSJ por omisión legislativa. Ese mismo ente comicial dirigió el evento del año 2017, en el que resultaron electos los gobernadores de Táchira, Nueva Esparta, Anzoátegui y Mérida, que hoy ejercen gestiones importantes en sus estados y se han constituido en un referente de liderazgo político”.

Romero expone la necesidad de llamar a la unidad y concretar candidaturas parlamentarias, suficientemente amplias y representativas del espectro opositor, para votar el próximo 6 de diciembre. “El argumento, sostenido por grupos de la opinión pública, que contempla que este CNE es ilegítimo y con él será imposible vencer al gobierno, es falso”.

Aumento de escaños
Cuando se eliminó la Cámara del Senado -rememora el dirigente- una decisión de la Asamblea Constituyente del año 1999, los diputados perdieron representatividad en la Asamblea Nacional, «Parlamento que actualmente ha quedado neutralizado por una confrontación estéril con el Ejecutivo».

“La Asamblea Nacional ha perdido eficacia en la resolución de conflictos y encarna la polarización que vive el país; precisamente la ampliación de curules persigue una mayor representación de todos los factores políticos, por tanto, una mayor pluralidad, que no lo convierta en presa fácil de esa polarización”.

Romero apunta que la oposición no está conformada por cuatro ni seis partidos, sino por todos los que se han opuesto sistemáticamente a la consolidación de un modelo autoritario en el país. “Con este aumento, de 167 a 277 diputados, algunos factores que no han tenido representación en el Capitolio, tendrán ahora al menos una voz, según la votación que obtengan”, agregó.

Comenta que al analizar la configuración de los poderes legislativos en América Latina, es posible asegurar que 277 parlamentarios no refleja una cifra exagerada, si se toma en cuenta que tenemos una institución unicameral y una población de más de 30 millones de habitantes.

“El número de parlamentarios a elegir en Venezuela no desborda desproporcionadamente los estándares latinoamericanos; en muchos países de la región existen dos cámaras y la sumatoria de ambas supera con creces ese número, está el caso de Argentina, Brasil y Colombia”, argumentó.

Responsabilidad ciudadana
“Nos corresponde el ejercicio del liderazgo, convencer al cuidadano del evidente fracaso de la ruta insurreccional y la abstención”, dice Romero, y subraya que la rendija para abrir espacios que puedan hacer posible la sustitución de este gobierno está en el plano electoral.

“El año que viene hay elecciones de gobernadores, ¿qué vamos a hacer, vamos a entregar los estados o defenderemos a nuestros gobernadores? En el 2022 se puede activar el referendo revocatorio; ¿vamos a perder la oportunidad de recoger las firmas y defenderlas para salir de esta pesadilla histórica?”, se preguntó.

Arguye que cada venezolano tiene que reflexionar acerca de lo que quiere para su país, cuál es la agenda más conveniente para el cambio: “Se trata de una responsabilidad ciudadana”.

En ese sentido, emplaza a descartar la idea de invasiones extranjeras y de mercenarios. También habla de las sanciones, que no tienen que ver con las impuestas a determinados funcionarios, y que “han traído más penurias para el ciudadano común, porque esos escenarios de conflicto abierto no perjudican a la nomenclatura que ocupa Miraflores, sino a la gente”.

Romero percibe un ambiente de pesimismo frente a las elecciones, porque algunos sectores todavía insisten en rutas fallidas que sirven, según dice, para generar polémica en redes sociales y “para ponerle la mano a los activos de la nación en el exterior”.

“Vemos la reciente sentencia de Inglaterra sobre el oro de Venezuela que está en un banco en Londres. ¿Qué pasará con eso?; ¿lo mismo que ocurrió con Monómeros?, ¿lo que lamentablemente pasará con Citgo?”, teme Romero.

El dirigente se pregunta ¿a quién le rinde cuentas el gobierno interino de las ayudas internacionales que recibe?, e indica que la oposición debe actuar distinto al gobierno, al que se le ha criticado por su opacidad en el manejo de los dineros públicos.

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