«Cultores de la nada» por José Ríos Lugo

La “disyuntiva” sobre votar o no votar, en las elecciones parlamentarias de este año, es una falacia.

No puede haber “disyuntiva” respecto al, votar o no votar, porque para que haya una verdadera disyuntiva en política deben existir por lo menos dos opciones, dos propuestas reales y en el presente caso hay solo una propuesta real, concreta y viable como lo es la del voto. La abstención no es una opción real porque no representa propuesta alguna. En política la inercia no tiene cabida.

La abstención no ofrece ningún resultado positivo para la oposición, no ha presentado logros. Mientras que la participación electoral sí. 2007 y 2015, además de alcaldías y gobernaciones claves. Por lo tanto, si la abstención no es una propuesta concreta pues es la inercia carente de plan y estrategias, entonces no puede ser considerada como una opción real y si no representa una opción verdadera, no puede plantearse como parte de una disyuntiva sobre el votar o no votar. Ante la nada que es lo que representa la abstención la única opción posible es votar.

Cabe destacar que esa supuesta disyuntiva ha sido perversamente fabricada. Es una vil manipulación del gobierno de Nicolás Maduro y de los sectores extremistas de la oposición que encabezan principalmente: Leopoldo López, Julio Borges, Carlos Vecchio, María Corina Machado, Alberto Federico Ravell, Juan Guaidó y una buena parte de la dirigencia del llamado G4. Ambos polos, gobierno y oposición extremista, aunque opuestos tienen un objetivo común, que impere la abstención en las filas de la oposición.

Por un lado, el gobierno hace todo lo posible para desestimular el voto opositor con cada una de las medidas que ha tomado en las últimas semanas, como la judicialización de los partidos y la expulsión de la Embajadora de la UE, entre otras. Además de la constante campaña en redes que planifica y desarrolla el G2 cubano para confundir a la opinión publica opositora, desestimular su intención de voto y propiciar una mayor división en la oposición.

Es más que evidente que a Maduro no le conviene un voto masivo opositor como el del 2015. A eso sí le tiene temor el gobierno, no a las payasadas de operación Gedeón, del golpecito de los topochos verdes del 30A/2019, las “amenazas” de aplicación del Tiar o de la fulana invasión gringa.

Por el otro lado, el de la oposición extremista, detrás de su nuevo convido a abstenerse no hay plan alguno. Las terribles experiencias abstencionistas del 2005 y del 2018 demostraron que los que la convocaron no tenían ni plan, ni mucho menos estrategia alternativos al voto, con lo cual ese recurso enmarcado en la inercia total fue y es hoy día absolutamente inútil. Representa la nada.Y les convierte en cultores de la nada.

El sector extremista de la oposición, al igual que el gobierno, utiliza sus laboratorios mediáticos en redes para confundir y desestimular la intención de voto en la población que rechaza a Maduro. Igualmente persiguen atacar, difamar y desprestigiar a los factores de la oposición democrática que están en la MDN, con el objeto de anular su propuesta política. Lograr su fracaso. El fracaso de la MDN, se convierte en un triunfo para los intereses económicos de los extremistas de oposición.

Es un hecho que Guaidó y quienes le acompañan no quieren participar en las elecciones. Simplemente porque no le conviene a sus intereses económicos. Pretenden perpetuarse en la Asamblea Nacional, con el adefesio jurídico del “principio de continuidad”, con lo cual, de llevarlo a cabo, estarían violando la Constitución y colocándose al margen de la ley. De manera que solo les quedaría el exilio. Y sospecho que es ese precisamente su verdadero objetivo. El $xilio dorado.

Ahora, llueva, truene o relampaguee habrá elecciones parlamentarias este año o el otro, dependiendo de la pandemia. Los partidos de la oposición democrática que están en la MDN participarán decididamente, enfrentando el ventajismo y trampas gubernamentales que ya conocemos. Toldos rojos, utilización de los recursos del Estado en la campaña, el voto asistido, la doble cedulación y el amedrentamiento contra los testigos de mesa por los colectivos (colectivos, por cierto, que no son numerosos y no están en todo el país). Ahora, en 2015 y 2018 esos factores democráticos enfrentaron esas tropelías y abusos de poder y lograron superarlos. En el presente no tiene que ser diferente si se organizan bien y tienen todos los testigos.

Digan lo que digan el CNE de hoy, por cierto, el quinto que nombra en esto 21 años el TSJ, el anterior de Tibisay Lucena también fue nombrado por el máximo tribunal del país, es mejor. Ya que, en vez de un solo rector de oposición, ahora tenemos dos y porque además ya no está Tibisay, que representaba el “coco”, el “espantapájaros” para la oposición extremista.

Al parecer las cartas están echadas. Habrá elecciones y la oposición democrática participará. Solo queda por ver que harán los partidos de oposición que participen en la contienda para convencer al electorado y lograr motivarlo al voto. Ya tienen en contra a los terribles laboratorios mediáticos de gobierno y oposición extremista haciéndolo todo, 24 x 7, para desestimular la intención de voto. Aún quedan 5 meses y mucha tela que cortar. Amanecerá y veremos.

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